domingo, 9 de febrero de 2014

Anda

Me encuentro, acostada en mi cama. Desde abajo puedo escuchar la televisión, uno de esos programas asquerosos que programan para comer la cabeza a la gente. Intento ignorarlo, pero la televisión esta demasiado alta y las risas de mi madre resuenan demasiado. Me pongo los cascos pero sigue sin funcionar. Intento concentrarme en la serie. Me pondría los pelos de punta si no fuera porque me están molestando. Me da ganas de correr, correr y correr. Huir de allí, cerrar los ojos y sentir que ya no estoy rodeada de cuatro paredes, sino del cielo azul, el campo verde, silencio, únicamente molestado por el canto de los pájaros. Pero cuando los vuelvo abrir, sigue habiendo cuatro paredes, sigo escuchando el ruido de la tele y las risas.

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